Por qué importa
El debate entre modelos abiertos y cerrados definirá quién controla la inteligencia artificial en la próxima década. Las empresas firmantes sostienen que restringir el acceso a modelos de peso abierto concentraría el poder en un oligopolio, encarecería la adopción para pymes y desplazaría la innovación fuera de EE.UU.
Qué piden en concreto
La carta incluye cuatro demandas claras:
- No imponer prohibiciones ni restricciones prematuras a los modelos abiertos.
- Garantizar acceso a capacidad de cómputo para investigación académica y startups, no solo para grandes empresas.
- Invertir en recursos compartidos de entrenamiento, como bases de datos y herramientas de evaluación.
- Legislar basándose en daños reales y probados, no en riesgos hipotéticos, centrando la normativa en el uso indebido concreto.
Las ausencias notables
OpenAI, Anthropic y Google no firmaron la carta. Las dos primeras son líderes en modelos cerrados de frontera y se beneficiarían si el gobierno bloquea a competidores chinos de código abierto como Moonshot AI. Aun así, Sam Altman (OpenAI) y Elon Musk respaldaron públicamente el mensaje en redes sociales.
El trasfondo: el caso Moonshot y la destilación
La carta no menciona a China, pero responde a reportes de que la administración Trump evalúa sancionar a la china Moonshot AI por usar destilación —técnica que entrena un modelo con las salidas de otro— para crear su modelo Kimi K3, considerado el más potente de peso abierto del mundo. La carta defiende la destilación como una práctica legítima y pide no confundirla con apropiación ilegal.
Entre líneas
Las firmantes buscan proteger un ecosistema donde tanto modelos abiertos como cerrados coexistan. Advierten que depender solo de modelos cerrados no garantiza seguridad, ya que estos pueden tener fallos que pasan desapercibidos sin escrutinio externo. La transparencia de los modelos abiertos, argumentan, fortalece la ciberseguridad y la soberanía tecnológica.