El panorama general

El acuerdo, cuyos detalles exactos no se han hecho públicos, incluye una extensión del frágil alto al fuego entre Estados Unidos e Irán y la reapertura del estrecho de Ormuz. Una de las condiciones que Irán habría exigido es que Israel cese sus ataques contra Beirut —algo que Trump niega y que el gobierno israelí rechaza como parte de las negociaciones.

El ministro de seguridad interna, Itamar Ben Gvir, declaró que Israel no está subordinado a Estados Unidos y que el acuerdo no obliga al país.

Lo que dicen

Políticos israelíes de todo el espectro político apuntaron directamente contra Netanyahu:

  • Ex primer ministro Ehud Barak: "Israel paga el precio de la arrogancia y ceguera de Netanyahu, y de las manipulaciones que intentó hacerle a Trump. Irán salió fortalecido; Israel, debilitado".
  • Líder opositor Yair Lapid: "Le vendió a los estadounidenses un guion excesivamente optimista, sin detallar los riesgos, y perdió su confianza en medio de la guerra".
  • Dos altos funcionarios israelíes citados por Reuters: "El acuerdo preliminar es terrible para Israel. Nadie en la cúpula opina lo contrario".

Netanyahu respondió en una conferencia de prensa diciendo que, con o sin acuerdo, seguirá combatiendo para evitar que Irán obtenga armas nucleares. Afirmó que mantuvo una postura firme para que el pacto no incluyera la retirada israelí de Líbano.

Entre líneas

El malestar interno refleja que Netanyahu ha quedado cada vez más aislado, tanto en la región como frente a Estados Unidos. Los críticos sostienen que el primer ministro llevó a Trump a una guerra con Irán prometiendo resultados que no pudo cumplir, y que ahora Trump busca salir del conflicto antes de lo que Israel considera seguro.

La oposición utiliza el acuerdo como un referéndum informal sobre la gestión de Netanyahu, a meses de unas elecciones que podrían definir su futuro político.

Qué sigue

Netanyahu enfrenta una disyuntiva: mantener la alianza con Trump o seguir con la ofensiva en Líbano que exigen algunos de sus ministros. Dentro del gobierno israelí hay quienes verían con buenos ojos extender el alto al fuego hasta 90 días, pero la posición oficial sigue siendo de continuar las operaciones militares.

El desenlace dependerá de si Netanyahu logra reconciliar su postura con la de Washington sin perder el apoyo interno, y del resultado de las elecciones israelíes de este otoño.