Los medicamentos incluidos

La lista alcanza a principios activos para problemas gastrointestinales, alergias, mareos, irritación ocular, sudoración excesiva y parásitos cutáneos. La ANMAT aprobó los siguientes:

  • Trimebutina maleato 100 mg (comprimidos o cápsulas) – para espasmos intestinales.
  • Levocetirizina diclorhidrato 5 mg y 5 mg/ml – antihistamínico.
  • Fexofenadina clorhidrato 60 mg, 120 mg y 6 mg/ml – antihistamínico.
  • Dimenhidrinato 50 mg – para náuseas y mareos por movimiento.
  • Nafazolina + feniramina (solución oftálmica) – para alergia ocular.
  • Olopatadina clorhidrato 0,1% y 0,2% (solución oftálmica) – conjuntivitis alérgica.
  • Carboximetilcisteína 5% (jarabe o solución oral) – fluidificante respiratorio.
  • Cloruro de aluminio hexahidratado 20% (loción tópica) – antitranspirante para sudoración excesiva.
  • Carbonato de calcio + árnica + nitrato de plata (polvo oral/tópico) – cicatrizante.
  • Ivermectina 0,5% (loción tópica) – antiparasitario. No incluye comprimidos orales.

El trasfondo

La ANMAT basó la decisión en que estos fármacos llevan al menos cinco años en el mercado sin reportes de eventos adversos graves. También se apoyó en la Resolución 284/2024 del Ministerio de Salud, que instruyó revisar las condiciones de expendio para ampliar la venta libre.

Como antecedente, el Gobierno señaló que tras liberar los inhibidores de bomba de protones ("prazoles") en 2024, los precios subieron entre 30,2% y 40,4% hasta junio de 2026, por debajo de la inflación acumulada del 94,7% en ese período. Sostuvo que no se registraron maniobras especulativas.

Qué cambia para el paciente

A partir de este miércoles, cualquier persona podrá comprar estos medicamentos sin receta. Sin embargo, al perder la cobertura de obras sociales y prepagas, el costo será íntegramente de bolsillo. Esto puede impactar en el acceso para quienes dependen de esos descuentos, aunque la ANMAT argumenta que la medida promueve un "uso responsable" y una mayor disponibilidad.

Entre líneas

La disposición no especifica mecanismos para monitorear posibles aumentos de precios ni restricciones en la publicidad. Tampoco exige asesoramiento farmacéutico obligatorio al momento de la compra. La experiencia previa con los prazoles sugiere que los precios pueden subir menos que la inflación, pero no garantiza que ocurra lo mismo con todos estos productos, que cubren afecciones más variadas y de consumo más estacional (como alergias o mareos).