El panorama general
El HMS Medway es un patrullero de la Royal Navy con base habitual en las islas Malvinas. Su viaje a Punta Arenas (Chile) para reaprovisionamiento incluyó el paso por el mar territorial argentino frente a Santa Cruz y Tierra del Fuego.
- El Acuerdo de Madrid II de 1990 exige una notificación formal con 48 horas de antelación para ese tipo de tránsito.
- Argentina sostiene que el Reino Unido no cumplió ese requisito y calificó el movimiento como "militar incursión".
- El Reino Unido respondió que se trató de una "misión logística planificada" y que sí avisaron al gobierno argentino, aunque por WhatsApp y con demora.
Entre líneas
La protesta generó divisiones dentro del gobierno de Javier Milei. El sector más nacionalista, encabezado por la vicepresidenta Victoria Villarruel, presionó por una respuesta firme, mientras que Cancillería y la ministra de Seguridad mantuvieron una postura más diplomática. La publicación del comunicado coincidió con los festejos del triunfo futbolístico, lo que algunos analistas interpretaron como un intento de canalizar el sentimiento popular sin escalar el conflicto.
Además, Argentina también protestó ante Chile por permitir el atraque del buque en Punta Arenas. Fuentes diplomáticas chilenas manifestaron molestia, señalando que Chile ha apoyado históricamente el reclamo argentino en la ONU, mientras que Argentina no respaldó a Chile en su disputa marítima con Bolivia.
Lo que dicen
- Cancillería argentina: "Expresamos el más enérgico rechazo a la realización de los movimientos del buque ilegalmente destacado en las Islas Malvinas".
- Reino Unido (Foreign Office): "El HMS Medway llevó a cabo una misión logística planificada. Notificamos a las autoridades argentinas con antelación".
- Chile (fuentes diplomáticas): "La democracia chilena nunca dudó en apoyarlos. ¿Qué más quieren?".
Qué sigue
El gobierno de Milei reiteró que la reivindicación de soberanía continuará por la vía diplomática. La protesta formal es un paso administrativo que no implica una escalada militar inmediata, pero deja expuestas las fricciones entre los socios del Atlántico Sur. El episodio podría complicar la relación bilateral con Chile y reavivar el debate interno en Argentina sobre el manejo del conflicto malvinense.