Por qué importa

El acuerdo es clave para la estabilidad financiera argentina en un año electoral. Las reservas internacionales superaron los 50.000 millones de dólares por primera vez en siete años, pero el país sigue necesitando herramientas para afrontar compromisos de deuda y sostener el mercado cambiario.

El estado de las cosas

El swap funciona como una línea de crédito entre bancos centrales. Argentina recibe yuanes a cambio de pesos y debe devolverlos con intereses. Las condiciones generales del convenio son secretas.

  • El monto total (130.000 millones de yuanes) cuenta como reservas, pero solo se puede gastar una parte activada.
  • Desde principios de 2023 está activado un tramo de 35.000 millones de yuanes (unos 5.000 millones de dólares) para respaldar la estabilidad financiera y el comercio.
  • A principios de este año Argentina canceló cerca de 4.400 millones de dólares de ese tramo activado.

El trasfondo

El primer swap se firmó en 2009, durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner. Se amplió en 2018, bajo Mauricio Macri, y ahora Milei lo extiende con un plazo récord de cinco años. En el camino, distintos gobiernos de signo político opuesto lo renovaron, pese a las críticas de Washington. La continuidad muestra que la relación comercial con China trasciende las diferencias ideológicas.

Qué sigue

La extensión a 2031 da certidumbre a mediano plazo. Argentina mantiene vigente el tramo activado y podrá seguir usando yuanes para pagar importaciones chinas y facilitar inversiones de empresas chinas en el país. En el plano externo, la decisión refuerza la cooperación entre ambos bancos centrales, mientras Milei equilibra su alianza con Estados Unidos y la necesidad de mantener abierta la puerta comercial con Pekín.