El panorama general

México acumula una cadena de asesinatos contra comunicadores que investigan corrupción y crimen organizado. El caso de Leyva ocurre días después del homicidio de Josué Martínez en Puebla. Organismos internacionales han señalado la impunidad como factor recurrente: la mayoría de estos crímenes quedan sin resolver.

Lo que sabemos (y lo que no)

  • Leyva, de 60 años, fue atacado por dos hombres en una motocicleta mientras comía en un puesto de quesadillas.
  • Era exdirector de la Corporación Oaxaqueña de Radio y Televisión y publicaba la columna El zumbido del Moscardón.
  • Su último texto, del mismo miércoles, criticaba la gestión del gobernador Salomón Jara y la inseguridad en Oaxaca.
  • Había denunciado amenazas de muerte hace un año ante instancias estatales y federales, sin que se implementaran medidas de protección.
  • La Fiscalía estatal aseguró contar con “inteligencia videográfica” y comenzó las pesquisas.

Entre líneas

Aunque el gobernador Jara condenó el crimen y lo calificó como un ataque contra la libertad de expresión, Leyva era un crítico directo de su gobierno. En sus videos lo acusaba de “desgobernar” y censurar a la prensa. La falta de protección pese a las amenazas previas abre preguntas sobre la eficacia de los mecanismos estatales para resguardar a periodistas en riesgo.

La reacción inmediata

El gobernador Salomón Jara expresó su condena en redes sociales y solicitó la colaboración de la Fiscalía General de la República. La Fiscalía local afirmó que “no habrá impunidad” y que ha desplegado personal pericial para procesar la escena. Colectivos periodísticos exigieron una investigación imparcial y medidas concretas para evitar más muertes.