Por qué importa

Las dos principales organizaciones armadas —el Frente de Liberación de Azawad (FLA, tuareg separatista) y el Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (JNIM, afiliado a Al Qaeda)— trabajan juntas contra el Ejército y sus aliados rusos de Africa Corps. La coordinación entre grupos que buscan fines distintos (independencia tuareg vs. ley islámica) amplía la amenaza.

Dónde ocurrieron los ataques

El Ejército confirmó combates en cinco localidades:

  • Aguelhok y Anefis (norte, región de Kidal): últimos bastiones militares en la zona tras la pérdida de Kidal en abril.
  • Gao (noreste): gran ciudad donde se reportaron disparos y cohetes contra un campamento militar.
  • Sévaré (centro): base importante; residentes oyeron explosiones desde las 5 a.m.
  • Kénieroba (sur, a 60 km de Bamako): ataque contra una prisión que alberga a opositores políticos.

El FLA confirmó haber tomado posiciones en Anefis, aunque la lucha continuaba dentro de la ciudad. El Ejército dijo haber matado a más de 20 atacantes en Sévaré y Gao, y perder a un combatiente progubernamental.

El panorama general

La ofensiva del sábado replica el patrón de los ataques del 25 y 26 de abril, cuando los mismos grupos tomaron la ciudad de Kidal y asesinaron al ministro de Defensa, general Sadio Camara. En esa ocasión usaron un coche bomba suicida contra su residencia en Kati.

Desde entonces, el Ejército y Africa Corps habían reforzado posiciones en Anefis y Aguelhok, pero los insurgentes demostraron capacidad de golpear en múltiples frentes a la vez, incluso en el sur, cerca de la capital.

Lo que sabemos (y lo que no)

  • Videos no verificados de Africa Corps muestran ataques con drones en Anefis y un soldado ruso en Aguelhok.
  • Residentes reportaron combatientes armados en las calles y sobrevuelos de aeronaves.
  • El Ejército afirma tener el control total; los rebeldes aseguran que los combates continúan en algunos lugares.
  • No está claro cuántos atacantes participaron ni el estado actual de la prisión de Kénieroba.

Qué sigue

La junta militar enfrenta la presión de mostrar resultados en seguridad antes de las elecciones prometidas para 2027. La alianza entre separatistas tuareg y yihadistas dificulta una solución militar exclusiva, y la presencia rusa no ha logrado revertir la tendencia. Los próximos días serán clave para ver si el gobierno retoma el control total o si los insurgentes consolidan nuevas posiciones.