Por qué importa
La prohibición australiana se ha convertido en un experimento mundial para regular el acceso de menores a redes sociales. Si el gobierno no logra hacer cumplir la ley, otros países que consideran medidas similares podrían dudar de su efectividad.
Un estudio publicado este mes en el British Medical Journal evaluó a más de 400 niños antes y tres meses después del inicio de la prohibición. Los investigadores encontraron "evidencia insuficiente" de que la norma hubiera reducido el uso de redes sociales. Una encuesta separada mostró que el 85% de los australianos de 12 a 15 años seguía usando estas plataformas tres meses después de la entrada en vigor.
El estado de las cosas
La Comisión de Seguridad Electrónica (eSafety Commissioner), regulador independiente, investiga presuntos incumplimientos de cinco plataformas:
- Facebook
- Instagram
- Snapchat
- TikTok
- YouTube
En febrero, un reportaje de la BBC visitó una escuela en Sídney donde la mayoría de los estudiantes que usaban redes sociales antes de la prohibición dijo que aún tenía acceso. La propia comisión reportó que siete de cada diez niños menores de 16 años que tenían cuenta antes de la prohibición todavía conservaban "algún acceso". Los menores eluden las reglas usando cuentas registradas a adultos, creando perfiles falsos o ingresando mediante navegadores privados.
Lo que cambia
La nueva legislación duplica la multa máxima por infracciones sistemáticas, de 49,5 millones a 99 millones de dólares australianos. Además, otorga a la Comisión de Seguridad Electrónica la facultad de exigir a las empresas de redes sociales que entreguen pruebas de las medidas que han tomado para cumplir la prohibición.
El gobierno reconoció los desafíos de aplicación y calificó las sanciones más duras como una señal de que "redobla el esfuerzo contra las plataformas que no están haciendo lo suficiente".
Entre líneas
Australia aprobó la prohibición con gran fanfarria a finales de 2025, pero la aplicación ha sido difícil. Seis meses después, el gobierno admite indirectamente que la ley no está funcionando como esperaba. En lugar de modificar la norma o buscar alternativas, opta por aumentar las penas y dar más poder al regulador.
Las grandes tecnológicas, por su parte, no han implementado sistemas de verificación de edad efectivos. La pregunta que queda abierta es si multas más altas serán suficientes para cambiar su comportamiento, o si el problema es estructural: no existen mecanismos técnicos fiables para comprobar la edad de los usuarios sin violar su privacidad.
La reacción inmediata
El primer ministro Anthony Albanese dijo estar "alentado por el cambio en la conversación y el impulso global" desde que se introdujo la edad mínima, pero agregó: "Está claro que las grandes tecnológicas no están haciendo lo suficiente para cumplir la ley; todavía hay demasiados niños en las redes sociales".
Qué sigue
La Comisión de Seguridad Electrónica continuará las investigaciones sobre las cinco plataformas señaladas. Las nuevas multas y facultades entrarán en vigor una vez que el parlamento apruebe la legislación. Mientras tanto, otros países siguen atentos: Reino Unido anunció este mes restricciones aún más amplias que incluyen plataformas de juegos y transmisiones en vivo.