Lo que ocurrió

Los B-52s debían tocar a las 23:00 horas. El equipo sabía de la tormenta desde las 16:00, pero el promotor insistió en esperar. A las 22:00 los relámpagos y el viento eran intensos. Diez minutos antes del inicio cancelaron el concierto y evacuaron al grupo a una iglesia sin señal telefónica.

El cantante Fred Schneider calificó la noche como un "desastre total". La banda publicó un mensaje en Instagram agradeciendo a su equipo por mantener la seguridad durante una "situación increíblemente peligrosa".

Las críticas del equipo

La tour manager Alice Martin describió la experiencia en Facebook como "absolutamente vergonzosa". Señaló que:

  • El equipo montó el escenario con tormenta eléctrica en curso.
  • El techo del escenario soltó trozos de metal; algunos instrumentos quedaron entre el público.
  • Los alojaron en habitaciones a 35°C sin aire acondicionado.
  • El personal del festival no los asistió ni verificó su estado después de la tormenta.

Martin afirmó que los organizadores "no se preocupan por ti, solo quieren que el show continúe".

La respuesta del festival

Los organizadores cancelaron el domingo 28 de junio, último día del evento, citando "un tornado que destruyó todas las instalaciones de recepción pública". Aseguraron que la seguridad es su prioridad máxima. No mencionaron las acusaciones del equipo de los B-52s.

Lo que sigue

El tour de los B-52s continúa. El grupo no ha anunciado cambios en sus próximas fechas. El festival deberá evaluar daños y posibles responsabilidades legales. El incidente se suma a una temporada de calor extremo que fuerza a la industria a revisar sus protocolos ante emergencias climáticas.