El estado de las cosas
La inflación británica se mantuvo en 2,8% en mayo, por debajo del 3% que esperaban los economistas. El mercado laboral mostró señales mixtas: el desempleo bajó y el crecimiento salarial superó pronósticos al alcanzar 4,4% (incluyendo bonos). La Reserva Federal estadounidense también optó por mantener sus tasas sin cambios.
- Cuatro recortes en 2025 llevaron la tasa desde niveles más altos hasta 3,75% en diciembre.
- La guerra en Irán y el cierre del estrecho de Ormuz interrumpieron esa tendencia.
- El Banco de Inglaterra había advertido en abril que podría necesitar subir tasas ante un "shock energético significativo".
Lo que cambia
El acuerdo de paz firmado entre Donald Trump e Irán el miércoles ha hecho caer los precios del petróleo cerca de sus mínimos desde que comenzó el conflicto. Barclays y Santander ya han anunciado recortes en algunas hipotecas fijas, lo que sugiere que los costos de financiamiento podrían bajar incluso sin un cambio en la tasa oficial.
Sin embargo, el tope al precio de la energía en el Reino Unido subirá en julio, y los alimentos aún muestran presiones al alza. Los analistas advierten que el impacto completo del conflicto podría tardar en reflejarse en los precios domésticos.
Qué sigue
El Comité de Política Monetaria enfrenta un equilibrio difícil: la inflación sigue por encima de la meta del 2% y el crecimiento económico se desacelera. La posibilidad de nuevas subidas de tasas no está descartada, pero la tregua en Irán y la inflación contenida hacen menos probable ese escenario a corto plazo. Los mercados ahora esperan señales sobre cuándo podrían reanudarse los recortes.