Por qué importa
BP es la última gran petrolera con presencia significativa en el Mar del Norte. Sus rivales ya fusionaron o vendieron sus activos. La salida de BP deja el campo abierto a nuevos dueños y redefine el mapa energético del país, justo cuando el gobierno de Andy Burnham busca un equilibrio entre producción y compromisos climáticos.
El estado de las cosas
- Valor estimado: 2.600 millones de dólares (según la consultora Rystad).
- Activos clave: los yacimientos Clair Ridge (en producción desde 2018) y Schiehallion (reactivado en 2017), ambos frente a las Islas Shetland.
- Costos de desmantelamiento: hasta 3.000 millones de dólares para los yacimientos que ya no producen (12 de los 24 que opera BP).
- Producción en 2025: 117.000 barriles equivalentes de petróleo al día.
Entre líneas
BP negocia desde inicios de año con Ithaca Energy, cuyos principales accionistas son Delek (Israel) y Eni (Italia). También suena como comprador Neo Next+, una empresa conjunta de TotalEnergies, HitecVision y Repsol. La venta no es una sorpresa: la nueva consejera delegada, Meg O’Neill, lleva meses recortando costos y simplificando la cartera. “El Mar del Norte estará mejor posicionado como parte de otra compañía”, dijo.
El anuncio ocurre un día después de que el primer ministro Burnham señalara que tomará un “enfoque pragmático” hacia la extracción, pese a que su partido prometió en 2024 no emitir nuevas licencias. La presión de Estados Unidos —vía Donald Trump— y la volatilidad de los mercados energéticos pesan sobre la decisión.
Qué sigue
El proceso de venta formal ya comenzó. BP busca un comprador que reconozca el valor de sus activos, su personal y su historia. Los analistas creen que la empresa podría retener los yacimientos en desmantelamiento para obtener un mejor precio por los que aún producen. La transacción, de concretarse, cerraría seis décadas de presencia directa de BP en la cuenca que ayudó a descubrir.