El dato clave
Giuliani declaró que Argentina "tiene la capacidad de hacer esas declaraciones en los Estados Unidos de América" y recordó que "creemos en nuestros derechos de la Primera Enmienda". También elogió la remontada argentina y dijo que Inglaterra "tendrá que esperar hasta 2030 o más" para una final.
La reacción inmediata
- Milei: primero calificó el gesto como "berrinches propios de un adolescente termo mononeuronal" en X. Luego, en una entrevista radial, dijo que los jugadores "están en su derecho de expresarse" y que "las Malvinas son argentinas y las vamos a recuperar por la vía diplomática".
- Reino Unido: pidió a la FIFA una investigación. Un exasesor de Margaret Thatcher reclamó sanciones para los futbolistas argentinos de la Premier League.
- FIFA: abrió un expediente disciplinario por la prohibición de manifestaciones políticas. La multa máxima estimada es de 30.000 dólares; sanciones deportivas son improbables.
Entre líneas
Milei busca equilibrar dos fuerzas: no alienar a la opinión pública nacionalista en pleno furor mundialista, pero sin alejarse de su alianza con Estados Unidos y el Reino Unido. Su crítica inicial pretendió marcar distancia del nacionalismo "berrinchudo", pero la presión interna lo obligó a moderarse. La Casa Blanca, al respaldar el gesto, le da un margen político: el reclamo de soberanía queda amparado bajo libertades civiles estadounidenses, no como una provocación.
Qué sigue
La FIFA resolverá el expediente antes o después de la final del domingo. Argentina podría enfrentar una multa económica, pero no una inhabilitación. El gobierno británico mantiene su reclamo diplomático, mientras Milei insiste en la vía diplomática para la recuperación de las islas.