Por qué importa
Artistas como Javier Bardem, Meryl Streep y Tom Hanks respaldan la iniciativa, que se suma a una carta abierta de más de 400 celebridades enviada en marzo de 2025 al entonces presidente Donald Trump para frenar la flexibilización de las protecciones de derechos de autor. El registro apunta a poner freno a prácticas como el entrenamiento de modelos de IA con datos personales sin permiso ni compensación.
Cómo funciona
El proceso es simple y está disponible para residentes de Estados Unidos y la Unión Europea:
- El usuario se registra y verifica su identidad con datos biográficos y enlaces a su sitio web o redes sociales.
- Elige un nivel de consentimiento codificado por colores:
- Rojo: uso prohibido.
- Amarillo: permitido bajo condiciones (ej. pago).
- Verde: permitido sin restricciones.
- La plataforma genera un identificador de consentimiento que los sistemas de IA pueden consultar antes de utilizar la identidad del usuario en sus datos de entrenamiento.
El panorama general
El registro, creado por la organización sin fines de lucro RSL Media (cofundada por Blanchett, Nikki Hexum, Doug Leeds y Eckart Walther), se basa en la idea de que la identidad humana es una forma de propiedad intelectual. La herramienta no reemplaza las leyes, sino que complementa los marcos regulatorios emergentes al ofrecer una base de datos transparente que las empresas de IA pueden consultar a gran escala.
Lo que dicen
La eurodiputada Eva Maydell, anfitriona del evento, calificó el registro como “una herramienta que hace transparentes los derechos, escala la confianza y mantiene la creatividad humana en el centro del progreso tecnológico”. Blanchett, por su parte, afirmó: “Tu identidad es tu propiedad intelectual en la era de la IA, y cada persona merece el derecho a decidir cómo la IA puede usarla o no”.
Qué sigue
RSL Media planea expandir la herramienta para cubrir también obras artísticas, personajes y marcas. Mientras tanto, el registro ya está operativo y busca que tanto individuos como agentes y representantes puedan inscribir a terceros. La presión sobre gobiernos y empresas tecnológicas para adoptar estándares de consentimiento sigue creciendo.