Por qué importa
ChatGPT perdió una de sus capacidades más llamativas desde su lanzamiento en 2022: emular voces literarias como las de Stephen King, Ernest Hemingway o J.K. Rowling. La nueva restricción reduce el atractivo para escritores aficionados y creadores de contenido que buscaban atajos estilísticos.
Además, abre un precedente legal: las empresas de IA ahora deben equilibrar la utilidad de sus herramientas con el riesgo de demandas millonarias. OpenAI enfrenta una demanda colectiva de autores por hasta 1.500 millones de dólares.
El estado de las cosas
Las pruebas de Ars Technica y Engadget mostraron que ChatGPT responde de forma similar para todos los autores:
- Con vivos: rechaza imitar a J.K. Rowling o Amy Tan.
- Con fallecidos: también rechaza a Charles Dickens o Pablo Neruda.
En todos los casos, el chatbot ofrece un texto alternativo que aclara: "No puedo escribir exactamente en el estilo de [autor], pero puedo generar una historia original que capture esa sensación". Por ejemplo, al pedirle un inicio al estilo de Stephen King, produjo un relato de terror atmosférico en un pueblo pequeño, sin copiar su voz distintiva.
Entre líneas
La ley de EE.UU. protege la expresión concreta de una obra —el texto exacto—, no el estilo abstracto. OpenAI se agarra a ese vacío legal para evitar infracciones. Sin embargo, si el texto generado resulta "sustancialmente similar" a una obra protegida, los autores podrían argumentar que la línea se cruzó.
El resquicio que queda: los usuarios pueden describir el estilo sin mencionar al autor directamente. Por ejemplo, pedir "un texto con descripciones detalladas de la naturaleza y un tono melancólico" podría eludir el filtro. Pero esto requiere más esfuerzo y no garantiza resultados.
Lo que dicen
La respuesta tipo de ChatGPT incluye una frase clave: "Puedo seguir con una introducción original que capture esa sensación similar sin perder su propia personalidad". Esta redacción busca proteger legalmente a OpenAI, al enfatizar que la IA no replica, sino que reinterpreta.
Los autores demandantes, como el grupo que lidera la acción colectiva, señalan que el entrenamiento con sus obras sin permiso ya constituye una infracción, independientemente de cómo se use el modelo después.
Qué sigue
Se espera que otros chatbots de IA (como Gemini de Google o Claude de Anthropic) adopten restricciones similares para evitar litigios. La decisión de OpenAI podría acelerar la regulación sobre el uso de contenido protegido en el entrenamiento de modelos.
Para los usuarios creativos, la alternativa es aprender a escribir prompts más detallados o desarrollar sus propias habilidades literarias. La era de "escribir como Hemingway con un clic" parece haber terminado.