Por qué importa

Las dos economías más grandes del mundo intentan mantener una tregua comercial alcanzada en octubre pasado, mientras preparan una cumbre presidencial entre Xi Jinping y Donald Trump prevista para septiembre. Estas nuevas restricciones ponen en riesgo los avances logrados.

El estado de las cosas

La videollamada reunió al viceprimer ministro chino He Lifeng con el secretario del Tesoro estadounidense Scott Bessent y el representante comercial Jamieson Greer. La agencia estatal Xinhua calificó el diálogo como “franco, profundo y constructivo”.

Las nuevas medidas de Estados Unidos incluyen:

  • Aranceles del 12,5% a productos de China, entre otros 59 países, por supuestas violaciones laborales.
  • Prohibición de importar robots humanoides y modelos cuadrúpedos fabricados en el exterior.
  • Restricciones a convertidores de potencia chinos por motivos de seguridad nacional.

Lo que dicen

China acusó a Estados Unidos de querer “aplastar a las empresas chinas” tras el veto a los robots. Por su parte, Washington justifica las medidas citando vulnerabilidades en la cadena de suministro y amenazas a la seguridad nacional.

Ambas partes afirmaron que la videollamada se centró en implementar los acuerdos alcanzados durante la reunión entre Trump y Xi en Pekín en mayo, cuando el presidente estadounidense invitó a su par chino a visitar Estados Unidos en septiembre. Esa visita aún no se confirma.

Qué sigue

Los equipos económicos de ambos países buscarán consolidar acuerdos concretos antes de la cumbre presidencial. El tono de la llamada sugiere que, pese a las fricciones, ambas partes mantienen abiertos los canales de diálogo para evitar una escalada mayor de la guerra comercial.