China registra su menor crecimiento trimestral en más de tres años
El panorama general
China enfrenta un escenario de doble cara. Las exportaciones crecieron un 27% en junio impulsadas por la demanda global de inteligencia artificial, semiconductores y vehículos eléctricos, que superaron el millón de unidades mensuales por primera vez. Sin embargo, el consumo interno se estanca:
- Las ventas minoristas subieron apenas un 1% en junio, tras caer en mayo.
- Las ventas de autos en el mercado doméstico cayeron más de un 16%.
- La inversión en activos fijos retrocedió más de un 4% entre enero y mayo.
A esto se suma una crisis inmobiliaria prolongada: los precios de viviendas nuevas siguen en descenso y el exceso de oferta mantiene miles de propiedades sin inquilinos.
Entre líneas
Detrás de las cifras hay un desequilibrio estructural. El gobierno ha volcado recursos masivos en tecnologías de frontera como chips, IA y robótica, mientras sectores que generan empleo —como la manufactura tradicional y los servicios— languidecen. La economía se vuelve cada vez más dependiente de exportar productos de alto valor agregado, que representan cerca del 20% del PIB, pero no logra activar el consumo de los hogares.
Lo que dicen
La Oficina Nacional de Estadística afirmó que la economía "operó dentro de un rango adecuado" y destacó la resiliencia del empleo. Pero economistas como Lynn Song, de ING Bank, señalan que este es el crecimiento más bajo desde las cuarentenas de 2022. El asesor gubernamental Li Daokui indicó que los gobiernos locales pasaron de ser motores de crecimiento a convertirse en cuellos de botella.
Qué sigue
La atención está puesta en la reunión del Politburó del Partido Comunista a finales de julio, donde se espera que los líderes evalúen la situación y anuncien medidas de estímulo. Economistas consideran que se necesitan políticas más amplias para reanimar el consumo y reequilibrar la economía, antes que enfocarse solo en la tasa de crecimiento.