Por qué importa
La evidencia demuestra que la intervención humana en el ecosistema amazónico fue mucho más intensa y temprana de lo que se creía. Durante siglos, la selva fue vista como un entorno "prístino", pero los Aquiry modificaron el paisaje de forma masiva:
- Quemaron bosques de bambú para crear campos de cultivo de maíz, calabaza y mandioca.
- Construyeron caminos anchos que conectaban centros ceremoniales.
- Practicaron horticultura y gestionaron especies arbóreas valiosas.
Esto obliga a replantear no solo la historia humana de la región, sino también los modelos ecológicos actuales.
El dato clave
- Población estimada: entre 1,25 y 3 millones de personas en el pico de la civilización (alrededor del año 100–300 d.C.).
- Territorio ocupado: 183.000 km², el triple de lo que se suponía antes.
- Geoglifos proyectados: más de 20.000, de los cuales 432 fueron confirmados mediante un sobrevuelo LiDAR en 2024 sobre 4.500 km² en los estados brasileños de Acre y Amazonas.
- Tamaño de las estructuras: en promedio 3 hectáreas, pero la más grande alcanza 50 hectáreas. Las zanjas miden hasta 12 metros de ancho y 5 de profundidad.
Para construir y mantener un geoglifo de tamaño medio se necesitaron unas 300 personas.
Cómo llegamos aquí
El equipo, liderado por el arqueólogo Martti Pärssinen (Universidad de Helsinki), utilizó tecnología LiDAR (láser aerotransportado) que penetra el dosel forestal. Disparan unos 30 pulsos láser por metro cuadrado, y los pequeños claros del follaje permiten que parte de la señal llegue al suelo. Así generan mapas tridimensionales del relieve oculto bajo la vegetación.
Pärssinen lleva 25 años investigando la región junto al arqueólogo brasileño Alceu Ranzi. La datación por radiocarbono de los sitios confirmó la cronología de la civilización Aquiry.
Lo que cambia
El estudio multiplica por entre 12 y 30 las estimaciones de población para esta subregión amazónica. Antes se pensaba que allí vivían menos de 100.000 personas. Ahora, al proyectar los datos a toda la Amazonía, los investigadores sugieren que la población total precolombina pudo haber alcanzado decenas de millones.
Esto también transforma la narrativa sobre la capacidad de las sociedades indígenas para organizar grandes obras de ingeniería sin metales ni animales de carga.