Combates en Mogadiscio por extensión del mandato presidencial
Cómo llegamos aquí
El presidente Mohamud extendió su mandato sin acuerdo con la oposición ni con líderes regionales, y pospuso las elecciones previstas. El gobierno defiende la medida como parte de una transición hacia elecciones democráticas, reemplazando el sistema donde jefes de clanes eligen a los diputados, que a su vez eligen al presidente. La oposición la considera inconstitucional y un intento de centralizar el poder.
- El mandato presidencial expiró el 15 de mayo.
- El gobierno lo extendió por un año.
- No hubo consenso en las negociaciones posteriores.
Lo que dicen las partes
El ex primer ministro Hassan Ali Khaire denunció que fuerzas gubernamentales atacaron su residencia mientras preparaba las protestas. "El presidente cuya mandato ha expirado ordenó el ataque. Es una agresión grave contra los derechos constitucionales y un intento de suprimir la reunión pacífica", escribió en redes sociales.
El expresidente Sharif Sheikh Ahmed afirmó que la violencia no detendrá las manifestaciones: "Si el presidente y sus soldados creen que tenemos miedo o que huiremos, no lo haremos".
La policía somalí atribuyó los disparos a "ataques organizados" de grupos políticos que buscan tomar el poder, y dijo que realizaba una "operación de seguridad a gran escala" contra milicias que lanzaron ataques con morteros.
La embajada de EE.UU. en Mogadiscio calificó la violencia de "imprudente" e instó a todos los líderes a actuar con responsabilidad.
El estado de las cosas
Los combates se reportaron en varios barrios del centro de la capital, con uso de armas pesadas y granadas propulsadas por cohetes (RPG). Residentes huyeron de sus hogares tras escuchar explosiones y disparos durante la noche. Testigos vieron a fuerzas opositoras armadas chocar con la policía.
Se desconoce el número de víctimas. El presidente Mohamud no se ha pronunciado sobre los hechos.
La imagen completa
Somalia enfrenta una nueva disputa institucional en un contexto ya frágil, con una sequía que desplazó a más de 500.000 personas y más de 6 millones en riesgo de hambre. La lucha contra al-Shabab sigue activa, y la comunidad internacional observa con preocupación cómo el estancamiento electoral puede desviar recursos y atención de la seguridad y la crisis humanitaria.