El panorama general
Paramount sostiene que la unión es necesaria para contrarrestar el poder de las grandes tecnológicas en el entretenimiento. El Departamento de Justicia aceptó ese argumento al aprobar el acuerdo a principios de junio. Sin embargo, el tamaño del nuevo grupo —que controla estudios, canales de TV abierta, cable, streaming y noticias— genera preguntas sobre concentración de poder en Hollywood.
Las condiciones propuestas
Los reguladores europeos buscan evitar que la fusión reduzca la competencia en la distribución internacional. Las concesiones que Paramount debería aceptar incluyen:
- Salir de su empresa conjunta con Universal Pictures, que distribuye películas en varios mercados fuera de Estados Unidos.
- Posiblemente vender algunos activos de canales infantiles, según reportó Bloomberg este mes.
Ninguna de estas condiciones está finalizada, según las fuentes citadas.
Lo que dicen
Paramount ha defendido públicamente la operación. Su jefe legal, Makan Delrahim, escribió la semana pasada que “los reguladores entienden la fuerza procompetitiva de esta transacción y que una aprobación retrasada significa que los monopolios tecnológicos ganan y los consumidores, el talento y los trabajadores pierden”.
Un portavoz de Paramount reiteró que la empresa no comenta sobre procesos regulatorios en curso.
Dónde estamos
Además de la UE, el acuerdo enfrenta revisión en el Reino Unido, donde la Autoridad de Competencia y Mercados abrió una “investigación de fusión”. La Comisión Europea también examina el respaldo financiero de fondos soberanos del Golfo —el fondo saudí PIF, la Autoridad de Inversiones de Catar y la empresa L’imad de Abu Dabi— que aportan 24 mil millones de dólares a la operación.
Hasta ahora, los reguladores de Arabia Saudita, Ucrania, Serbia, Macedonia del Norte, y varios países europeos (Alemania, Italia, Francia, entre otros) han dado su visto bueno.
Qué sigue
La Comisión Europea tiene hasta el 7 de julio para emitir su decisión final o abrir una investigación en profundidad. Si se confirma la aprobación condicionada, el mayor obstáculo regulatorio restante será el del Reino Unido. La fusión, anunciada en febrero, ya superó la mayoría de los filtros antimonopolio globales.