Por qué importa
México importa el 70% del gas que consume, principalmente de Estados Unidos, donde se extrae mediante fracking. El gobierno busca reducir esa dependencia y fortalecer la soberanía energética, pero el país había mantenido una postura de rechazo a esta técnica durante el gobierno anterior. El dictamen científico impone límites técnicos y ambientales antes de cualquier explotación.
El estado de las cosas
El comité descartó la explotación en la cuenca Tampico-Misantla (entre Veracruz y el sur de Tamaulipas) por razones de protección social, biodiversidad y densidad demográfica. Las zonas donde se permitiría hacer pruebas exploratorias son:
- Cuencas Sabinas-Burro-Picachos en Coahuila y Nuevo León
- Noreste de Tamaulipas
Entre las 10 recomendaciones destacan:
- Usar exclusivamente agua salada para la extracción
- Verificar primero si hay suficiente agua salada y luego si hay gas
- Realizar consultas públicas en las zonas afectadas
- Acelerar la generación de energía eléctrica con fuentes renovables
- Implementar medidas de eficiencia energética a nivel nacional
Entre líneas
Sheinbaum reconoció que su administración se opuso antes al gas no convencional, pero argumenta que las tecnologías cambiaron: ahora se pueden usar métodos que evitan químicos dañinos, reciclan agua y reducen el impacto ambiental. Sin embargo, el comité no da un cheque en blanco: exige condiciones previas y, si no se cumple alguna, la explotación no debe realizarse. La idea de soberanía energética inmediata queda condicionada a pruebas técnicas que aún no comienzan.
Qué sigue
El gobierno iniciará estudios para determinar si hay agua salada suficiente en las zonas señaladas y cuánto gas existe. Sheinbaum dijo: "Apenas vamos a ver dónde es factible". Después se evaluará la viabilidad técnica y se consultará a la población cercana. La investigación del comité continúa y los resultados serán públicos.