El trasfondo
La Comunidad retiró la concesión tras una auditoría que detectó graves problemas en el estadio: riesgo de incendio, deficiencias sanitarias y falta de mantenimiento. El club no había entregado documentación básica de seguridad requerida por la administración.
Entre líneas
El consejero de Cultura, Turismo y Deporte, Mariano de Paco Serrano, calificó el bloqueo como el "modus operandi" del club y advirtió que la directiva será responsable si el equipo no puede jugar en su estadio.
El Rayo presentó un escrito solicitando documentación del expediente, movimiento que la Comunidad consideró una "maniobra dilatoria". El club ya había recibido esa información por medios electrónicos, según la administración.
Lo que sabemos (y lo que no)
- Operarios que sí trabajaron: técnicos de jardinería, electricidad, fontanería, climatización y ventilación lograron realizar labores solo en el edificio anexo, cedido a federaciones deportivas (billar, boxeo, tenis de mesa y ajedrez).
- Lo que no se pudo hacer: los jardineros no accedieron al campo para atender el césped y se retiraron a las 13:00 horas.
- Quiénes impidieron el acceso: el vicepresidente del club, José María Sardá de Abreu, y el responsable de los servicios jurídicos, según la denuncia.
- Denuncia presentada: ante la Policía Nacional por obstaculización de las labores de inspección y ejecución derivadas de la suspensión cautelar de la concesión.
Qué sigue
La Comunidad mantiene el control del estadio mientras tramita la extinción definitiva de la concesión. El Rayo Vallecano debe buscar un estadio alternativo para las primeras jornadas de liga. La denuncia policial podría derivar en acciones legales contra los directivos que negaron el acceso.