Por qué importa

  • La sangre tipo O positivo se transfunde al 80% de los pacientes y representa el 60% de las distribuciones de la Cruz Roja.
  • Sin reservas suficientes, los hospitales podrían tener que derivar pacientes de trauma a otros centros o posponer operaciones que requieran transfusión.
  • La crisis ocurre en verano, cuando la demanda hospitalaria sube por más accidentes de tránsito y actividades al aire libre.

El panorama general

Tres factores se combinaron para agravar la escasez: el calor extremo, los incendios forestales y un brote generalizado de enfermedades transmitidas por alimentos. Estas condiciones redujeron la cantidad de donantes dispuestos a salir de casa, justo cuando las urgencias aumentaban.

Además, la sangre tiene una vida útil de solo 42 días, por lo que es imposible acumular grandes reservas. La Cruz Roja está distribuyendo unas 3.500 unidades más de lo normal para esta época del año, según la organización.

El dato clave

La única crisis nacional previa ocurrió en enero de 2022, durante la pandemia de COVID-19. Desde entonces, la Cruz Roja implementó una planificación más estrecha con los hospitales para anticipar la demanda. Aun así, la caída sostenida de donaciones llevó el inventario a niveles críticos.

Qué sigue

La Cruz Roja pide que las personas elegibles agenden una cita para donar lo antes posible. Para incentivar las donaciones, ofreció entradas de cine gratuitas a quienes donaran antes del 31 de julio.

Mientras tanto, los hospitales evalúan si podrán mantener sus cirugías rutinarias sin interrupciones. La organización advierte que, si no se revierte la tendencia, la restricción de envíos de sangre tipo O podría extenderse a otras regiones.