Lo que dice
Rodríguez afirmó que en Venezuela “lo que hay es solidaridad social profunda de nuestro pueblo”, no espacio para “conspiraciones ni internas ni externas”. Comparó la situación con el terremoto de 1812, que según ella fue aprovechado por “antipatriotas” contra la república naciente.
- Defendió su orden de desplegar a la Fuerza Armada en La Guaira: “La orden la di yo como comandante en jefe”.
- Acusó a quienes critican al gobierno de actuar con “odio y miseria” en medio del duelo nacional.
El estado de las cosas
El balance oficial al 5 de julio es de 3.342 fallecidos, 16.740 heridos y más de 17.000 damnificados. La ONU estima que 50.000 personas siguen desaparecidas. Los equipos internacionales de rescate comenzaron a retirarse, mientras la fase de recuperación de cuerpos avanza con maquinaria pesada.
Entre líneas
Rodríguez no mencionó cifras concretas de ayuda ni respondió a denuncias específicas de lentitud en la asistencia estatal durante las primeras 48 horas. En cambio, centró su discurso en la lealtad militar y la unidad nacional, un mensaje dirigido tanto a la población como a posibles focos de descontento interno.
La referencia al terremoto de 1812 —un evento que desencadenó revueltas independentistas— sugiere que el gobierno interpreta las críticas actuales como un intento de desestabilización política, no solo como reclamos humanitarios.
La otra cara
Mientras Rodríguez hablaba, la líder opositora María Corina Machado —exiliada desde 2025— reiteró su llamado a apoyar a los damnificados y denunció que el gobierno le impide regresar al país cerrando el espacio aéreo comercial. El contraste entre ambos discursos refleja la fractura política que persiste incluso ante una catástrofe sin precedentes.
Lo que viene después
El gobierno enfrenta el desafío de gestionar la reconstrucción con una economía deteriorada y relaciones diplomáticas rotas con varios países. La Cooperación internacional, que incluyó equipos de rescate de al menos 20 naciones, podría reducirse en las próximas semanas. La pregunta abierta es si la “solidaridad social” que invoca Rodríguez será suficiente para contener el descontento cuando el polvo se asiente y las familias enfrenten la pérdida total de sus hogares y medios de vida.