Por qué importa

La iniciativa modifica el artículo 291 bis del Código Penal para que los casos más graves no queden reducidos a multas o sanciones simbólicas. Al aumentar las penas mínimas, se dificulta el acceso a beneficios como la libertad condicional o el cumplimiento en el domicilio.

Los números que importan

El proyecto establece dos escalas de castigo según la gravedad del daño:

  • Lesiones graves: presidio de 541 días a 3 años, multa de 10 a 30 UTM e inhabilidad absoluta y perpetua para tener o trabajar con animales.
  • Muerte del animal: presidio de 3 años y 1 día a 5 años, multa de 20 a 30 UTM y la misma inhabilidad perpetua.

El aumento de la pena máxima a 5 años –en lugar de los 800 días actuales– es clave porque permite que la cárcel sea efectiva y no remisible.

El trasfondo

La ley lleva el nombre de Balto, un perro asesinado a puñaladas en Quilicura tras ser perseguido hasta su casa. El condenado recibió la pena máxima vigente (800 días de prisión), pero la cumplió en su domicilio. Además, mantenía un salón canino, lo que evidenció la falta de restricciones laborales para agresores de animales.

El diputado César Valenzuela (PS), autor del proyecto, señaló que el objetivo es que “personas capaces de cometer este nivel de atrocidades no puedan nunca más trabajar con animales”. La iniciativa cuenta con patrocinio de diputados del PC, FA, PPD, PDG y RN.