El panorama general

Los aranceles adicionales se aplican a 60 economías, entre ellas Chile, Reino Unido, Japón, Canadá y la Unión Europea. Para Chile la tasa sube de 10% a 12,5%. La justificación oficial de EE.UU. es que esos países hicieron “esfuerzos insuficientes para combatir el trabajo forzoso”.

La reacción del gobierno

Jorge Quiroz dijo que Chile favorece el libre comercio y el multilateralismo, y que “tenemos otros socios comerciales”. Añadió que “Estados Unidos desde hace tiempo va en un rumbo un poco distinto” y que espera que la situación se resuelva. El ministro delegó la negociación en la Cancillería.

Las críticas de la oposición

Parlamentarios de la Comisión de Relaciones Exteriores cuestionaron el manejo diplomático del Ejecutivo. El diputado Nelson Venegas (PS) sostuvo que la medida refleja el “fracaso de nuestra política internacional”. Los argumentos principales:

  • El canciller Francisco Pérez Mackenna había afirmado que la relación con EE.UU. “se afianza como un socio estratégico”.
  • La reunión con Marco Rubio ocurrió solo dos semanas antes del anuncio arancelario.
  • La oposición considera que el gobierno priorizó el acercamiento a Trump sin obtener resultados concretos.

Lo que viene después

El gobierno anunció que buscará negociar excepciones con Washington. Quiroz indicó que “siempre estamos conversando”, pero aclaró que la conducción de las negociaciones está a cargo del ministro de Relaciones Exteriores. La Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales dijo que la medida “no se condice” con los antecedentes presentados por Chile durante la investigación.

La imagen completa

El arancel llega en un momento en que Chile intenta diversificar sus socios comerciales. La crítica opositora apunta a que la estrategia de alineamiento con EE.UU. no impidió el castigo, mientras el gobierno insiste en que la relación bilateral sigue siendo sólida y que buscará revertir la decisión por la vía diplomática.