Por qué importa
Estados Unidos impulsa esta negociación como la ruta principal para estabilizar Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro en enero de 2026. La Casa Blanca busca resultados concretos: un nuevo Consejo Nacional Electoral y una transición que termine con la crisis política abierta desde las elecciones de julio de 2024.
Sin embargo, el proceso excluye a María Corina Machado y Edmundo González, quienes reclaman haber ganado aquellos comicios y condicionan su apoyo a logros verificables.
El estado de las cosas
El diálogo arrancó el sábado con una llamada entre Jorge Rodríguez (jefe del Parlamento chavista) y Dinorah Figuera (presidenta del Parlamento opositor de 2015). Ambos presentaron a sus equipos negociadores:
- Oficialismo: Jorge Rodríguez, Ana María Sanjuán, Jorge Arreaza, América Pérez, Génesis Garvett y Pedro Infante.
- Oposición: Dinorah Figuera, Marco Aurelio Quiñones, Ramón López, Jorge Millán, Juan Miguel Matheus y Sergio Vergara.
La agenda incluye tres temas amplios: atención al doble terremoto del 24 de junio, fortalecimiento de la democracia, y derechos y garantías políticas.
Entre líneas
La declaración de Washington no menciona a Machado ni a González. Tampoco se refiere a las condiciones que ellos pusieron públicamente días antes. Eso sugiere que Estados Unidos decidió apostar por un canal paralelo de negociación, con figuras opositoras que aceptan el marco del chavismo interino.
Diosdado Cabello calificó el proceso como una “ganancia” para la estabilidad, y advirtió que el diálogo no será de “capitulación”. Maduro, desde prisión en Nueva York, respaldó el mecanismo para alinear a su sector.
A qué prestar atención
La primera reunión presencial en Caracas está prevista para esta semana, aunque no se ha fijado fecha exacta. Las partes deben demostrar si pueden traducir los anuncios en acuerdos concretos, especialmente en la conformación de un nuevo CNE.
El riesgo: que el proceso se estanque como anteriores negociaciones, o que la exclusión de Machado fracture aún más a la oposición.