La aspersión aérea con glifosato fue suspendida en 2015 por el gobierno de Juan Manuel Santos, luego de que la OMS lo clasificara como probable cancerígeno; dos años después, la Corte Constitucional la condicionó por falta de consulta previa.

Esto marca un giro frente a la política de paz del gobierno anterior, que había priorizado el diálogo con grupos armados, y ahora se espera que el Ejecutivo detalle qué sustancia usará, pues no ha precisado el herbicida.