Por qué importa
La instrucción de De La Espriella no fue un descuido protocolario sino una decisión deliberada. Según fuentes de su equipo, el presidente electo "no actuará como un político" en este aspecto. Esto se traduce en una señal clara: su gobierno se distancia de los expresidentes a los que ha criticado públicamente.
- A Samper lo ha cuestionado por el ingreso de dineros del Cartel de Cali a su campaña en los años 90.
- A Santos lo ha señalado por el proceso de paz con las Farc, cuyo plebiscito fue derrotado en las urnas.
La reacción inmediata
Ernesto Samper respondió ayer con ironía en redes sociales. Agradeció a De La Espriella el "regalo" porque, al no asistir, se ahorra "un vestido nuevo, un pasaje a Cali y una noche de hotel". Dijo que prefiere ir a bailar salsa al Festival Petronio Álvarez.
Juan Manuel Santos no se ha pronunciado hasta el momento.
El dato clave
Los expresidentes invitados —Uribe, Duque, Pastrana y Gaviria— representan al espectro de centro-derecha y derecha colombiana. El único ausente entre los vivos es Samper (centro-izquierda) y Santos (centro). La decisión reconfigura las alianzas simbólicas del nuevo gobierno incluso antes de asumir.
Lo que cambia
Rompe con la tradición no escrita de convocar a todos los expresidentes vivos a las posesiones presidenciales. Además, marca un precedente: De La Espriella prioriza la coherencia con su discurso de campaña —donde enfrentó a "los nunca" contra "los de siempre"— sobre el gesto de unidad que suele esperarse en una transición.