Por qué importa

La decisión no se limita a dos casos aislados. Falabella inició una revisión exhaustiva de sus acuerdos con influencers y trabajará con académicos y actores de la industria para establecer nuevos estándares de autorregulación en publicidad digital.

El panorama general

Ambas polémicas se difundieron en la misma semana:

  • Josefa Sáez apareció en un video antiguo donde su padre le daba wasabi a su perro en un restaurante, lo que generó denuncias por maltrato animal e incluso una investigación de la PDI.
  • Teresita Durruty, panelista del podcast "Así Tal Cual", relató entre risas que en su adolescencia obligaba a su perro a comer colillas de cigarro para ocultar que fumaba.

Ambas figuras mantenían vínculos comerciales con la multitienda: Sáez con una colección de ropa Sybilla y Durruty con auspicios al programa.

Entre líneas

Falabella evitó responsabilizar directamente a las involucradas, pero su comunicado fue tajante: "No representan los valores de nuestra marca". La compañía también limitó comentarios en redes sociales antes de tomar la decisión institucional, lo que sugiere que evaluó el riesgo reputacional antes de actuar.

Qué sigue

La empresa confirmó que ya finalizó los contratos con ambas partes. Además, adelantó tres líneas de acción:

  • Revisión integral de su política de auspicios y criterios de contratación de influencers.
  • Trabajo conjunto con académicos y representantes de la industria para analizar mecanismos de autorregulación.
  • Fortalecimiento de las buenas prácticas en la relación entre marcas y creadores de contenido.

El caso también llegó a la Asociación Nacional de Avisadores (ANDA), donde se abordará la relación entre marcas e influencers en contenidos.