El estado de las cosas
En Caraballeda y otras zonas de La Guaira, la zona más devastada, la maquinaria pesada comenzó a retirarse o a demoler edificios inestables. Para muchas familias, eso significa perder la chance de recuperar los cuerpos.
- Mariuth Arenas busca a su sobrino en las ruinas de las Residencias Solmarino Garden 2. La maquinaria fue retirada el 20 de julio sin explicación. Ahora excavan con su padre de 73 años y su hermano, que tiene un brazo fracturado.
- Javier Navarro perdió a nueve familiares en una torre de Caraballeda. Aún le quedan cuatro cuerpos dentro. Reclamó a los operadores que no demolieran mientras espera las cenizas de su madre.
- Víctor Calderón, pescador, perdió a 26 familiares en el complejo OPPE 26. Su hija y nieta sobrevivieron; viven en una carpa. Sigue buscando a los que faltan.
Lo que sabemos (y lo que no)
Datos oficiales (al 23 de julio):
- 5.398 muertos confirmados.
- 16.740 heridos.
- 17.907 personas sin vivienda.
- 190 edificios colapsados, más de 895 con daños graves.
Lo que el Gobierno no publica:
- Una cifra de desaparecidos. La ONU estima hasta 50.000.
- Desglose por sexo, edad o ubicación de los cuerpos recuperados.
- Cuántos cuerpos quedan bajo los escombros.
El llamado a pruebas de ADN para identificar cuerpos no va acompañado de un registro público de los que faltan. Las familias denuncian que no reciben asistencia directa.
Entre líneas
El trauma inicial por la catástrofe se transforma en una angustia de largo plazo. Médicos Sin Fronteras, que opera clínicas móviles en La Guaira y Caracas, reporta que miles de personas viven en carpas frente a edificios inestables, sin agua potable ni refugio adecuado. La organización instaló psicólogos en la morgue improvisada del puerto de La Guaira para atender tanto a familiares como al personal que manipula los cuerpos.
Andreas Spaett, jefe de misión de MSF, lo resume: “El trauma que sufrieron se está convirtiendo también en un trauma para el futuro”. La esperanza de encontrar sobrevivientes se apagó; la de recuperar cuerpos, para muchos, sigue viva.
Qué sigue
El Gobierno avanza con demoliciones y promete nuevos apartamentos para los damnificados. Pero mientras no haya un registro oficial de desaparecidos ni un plan de búsqueda asistida, las familias seguirán excavando solas. La pregunta que queda, según los propios afectados, no es cuándo terminará el duelo, sino cuántos cuerpos quedarán sepultados sin encontrar.