La crisis se originó por el plan de la FIFA de crear la filial FFE para vender parte de los derechos comerciales del Mundial a inversores privados. El proyecto fue retirado tras el rechazo de la UEFA y otras confederaciones, pero Noruega considera que el daño a la credibilidad es irreversible.
El pedido coloca a Noruega como el frente más crítico contra Infantino, mientras la UEFA mantiene su boicot y las federaciones de Inglaterra y Gales retiraron su apoyo a su reelección. Klaveness también anunció una queja ante el comité de ética por el premio de paz a Trump y la suspensión de Balogun.