El objetivo era influir en las decisiones arbitrales en partidos eliminatorios para los Juegos Olímpicos de Londres 2012 y el Mundial de Brasil 2014. En esos siete duelos, la selección surcoreana quedó invicta con cinco victorias y dos empates.
El informe de 2016 permaneció reservado hasta ahora, y la KFA, ya investigada por la policía por otras irregularidades, respondió que esos hechos pertenecen al pasado y que actualmente cumple las normas. El escándalo se suma a la presión sobre la federación tras la eliminación de Corea del Sur en el Mundial 2026.