El panorama general

El organismo señala que la economía mundial ha “resistido mejor de lo temido” el impacto de la guerra, gracias a la disponibilidad de reservas de petróleo y al aumento de producción de países exportadores fuera del Golfo Pérsico. Además, el auge de la inversión en inteligencia artificial compensa parcialmente el daño.

Sin embargo, la incertidumbre sigue siendo alta. Las proyecciones del FMI asumen que el Estrecho de Ormuz reabrirá a finales de julio y que el comercio volverá a la normalidad en marzo de 2027, a pesar de la reanudación de los ataques de Estados Unidos y el fin de la tregua con Irán.

Los números que importan

  • Crecimiento global 2026: 3% (frente a 3,1% previsto en abril).
  • Inflación global 2026: 4,7% (frente a 4,1% en 2025).
  • Precio del petróleo: se espera un aumento de casi 32% este año.
  • Crecimiento de Estados Unidos: 2,3% en 2026, sostenido por inversión en IA y política fiscal.
  • Crecimiento de la eurozona: 0,9% en 2026, revisado a la baja por arrastre negativo del primer trimestre.

Entre líneas

El informe revela divergencias profundas entre regiones. Las economías que producen su propia energía y que se benefician de la inversión tecnológica —como Estados Unidos e India— están más aisladas del shock. India crecerá 6,4% este año, manteniéndose como motor del crecimiento global.

En cambio, Francia y Alemania vieron recortadas sus previsiones para 2026: Francia baja a 0,6% y Alemania a 0,7%. Italia se mantiene en un modesto 0,5%, lastrada por la dependencia de importaciones energéticas y la incertidumbre en el consumo de los hogares.

España, por su parte, conserva su proyección de 2,1% gracias a una alta proporción de energías renovables y a medidas de apoyo energético aprobadas por el gobierno.

Qué sigue

El FMI advierte que una escalada adicional en Oriente Próximo podría empeorar el crecimiento y disparar aún más la inflación. Por el contrario, si la reapertura del Estrecho de Ormuz ocurre sin contratiempos y los precios de las materias primas caen, el crecimiento podría superar las previsiones actuales.

Las próximas semanas serán clave para ver si el conflicto se desescala o se agrava, y cómo reaccionan los mercados energéticos.