Por qué importa
La decisión marca un giro en la estrategia de seguridad peruana al poner a los militares al frente de operaciones que antes dirigía la Policía Nacional. Fujimori también prometió reforzar a la policía con equipamiento, tecnología y respaldo político, además de una reforma penitenciaria.
Sin embargo, el anuncio ocurre mientras provincias como Trujillo, Virú y Chepén, que ya están bajo estado de emergencia desde el 25 de julio, siguen registrando asesinatos y extorsiones. El analista Miguel Rodríguez Albán advierte que, según la Constitución, el orden interno corresponde a la policía, no al Ejército.
Lo que no se dice
- La medida solo aplica durante estados de emergencia, que son temporales y renovables.
- En la provincia de Pataz el control militar ya existía, por lo que no hay cambios.
- Los estados de emergencia previos no han logrado reducir homicidios ni extorsiones en esas zonas, según el analista consultado.
- La presidenta no detalló mecanismos de supervisión ni plazos concretos para devolver el control a los civiles.
El dato clave
Fujimori afirmó que usará “todas las herramientas constitucionales” para recuperar territorios. Esto incluye también un plan de modernización con videovigilancia interconectada, inteligencia artificial para anticipar delitos y nuevos centros de comando.
El panorama general
La inseguridad ciudadana fue el eje del discurso de investidura. La presidenta busca exhibir mano dura desde el inicio de su gestión, pero enfrenta el desafío de equilibrar el uso de militares con los límites legales y la eficacia real de las medidas de emergencia.