Por qué importa
Esta reunión es una rara comunicación directa entre altos mandos militares de ambos países justo cuando las tensiones escalan. Washington aumentó la presión con nuevas sanciones, la imputación de Raúl Castro y el despliegue del portaaviones Nimitz en el Caribe. Del lado cubano, reportes de prensa indican que La Habana evalúa usar drones contra la base.
- Ambos bandos valoraron positivamente el intercambio y acordaron mantener contacto entre sus comandos.
- Donovan inspeccionó la seguridad perimetral y la protección del personal militar y sus familias.
- Es el primer encuentro público de este tipo entre un jefe del Comando Sur y mandos cubanos en décadas.
El panorama general
La reunión se da dos semanas después de que el director de la CIA, John Ratcliffe, viajara a La Habana para reunirse con altos funcionarios cubanos. Esa visita expresó frustración de Washington por la falta de apertura económica y política. La base de Guantánamo, que EE.UU. controla desde 1903, sigue siendo un punto de fricción: Cuba la considera una ocupación ilegal, mientras el Comando Sur la define como un centro logístico vital para contrarrestar amenazas a la democracia en el hemisferio.
Entre líneas
El diálogo militar contrasta con la retórica belicista de Trump, quien tras capturar a Nicolás Maduro en enero advirtió que Cuba "es la siguiente". Que los generales se sienten a hablar sugiere que ambas partes buscan evitar incidentes no deseados en el perímetro. Sin embargo, el contenido de la conversación fue limitado a seguridad operativa, lo que indica que no hubo avances en los temas de fondo: la soberanía de la base ni las sanciones económicas.
Qué sigue
Las relaciones seguirán tensas. EE.UU. mantiene el bloqueo petrolero y las amenazas militares; Cuba, por su parte, ha endurecido su discurso. Ambos gobiernos confirmaron que los canales diplomáticos permanecen abiertos, pero el próximo movimiento podría venir de La Habana si decide ejecutar sus planes con drones o de Washington si intensifica las operaciones navales.