Por qué importa
Aunque no existe una amenaza inmediata, los científicos necesitan ensayar técnicas para redirigir asteroides que algún día podrían chocar contra nuestro planeta. La misión de Hayabusa2 aporta datos sobre el control preciso de trayectoria, un requisito clave para cualquier futura misión de desvío.
Lo que sabemos (y lo que no)
- La sonda operó con normalidad tras el sobrevuelo, según JAXA.
- El paso a 800 metros lo convertiría en uno de los acercamientos más cercanos jamás realizados a un asteroide cercano a la Tierra.
- Las cámaras de a bordo debían recoger información sobre la superficie, textura y temperatura del asteroide.
- JAXA no ha publicado imágenes ni datos detallados. Se espera una conferencia de prensa más tarde hoy.
El panorama general
Hayabusa2 ya había hecho historia al recolectar muestras del asteroide Ryugu en 2019 y dejar caer el material en Australia en 2020. Esas muestras revelaron la presencia de aminoácidos, lo que sugiere que Ryugu provino del sistema solar exterior. Ahora, con apenas 30 kilogramos de propelente a bordo, la sonda continúa su viaje extendido. Su próximo objetivo es el asteroide 1998 KY26, de solo 11 metros de diámetro, al que espera llegar en 2031.
Lo que viene después
JAXA analizará los datos del sobrevuelo para confirmar la distancia exacta y la calidad de las observaciones. Si todo resulta exitoso, la agencia validará la capacidad de Hayabusa2 para maniobrar con precisión en futuros encuentros, tanto científicos como de defensa planetaria.