Por qué importa

La guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, iniciada el 28 de febrero, provocó el cierre del estrecho de Ormuz por parte de Teherán. Eso estranguló aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo y disparó los precios de la gasolina.

  • El precio del galón de gasolina promedió 4,15 dólares en mayo, frente a 2,98 dólares antes del conflicto.
  • Los precios energéticos explicaron más del 60% del aumento mensual del IPC.
  • La gasolina subió 7% respecto a abril y acumula un alza de 40,5% en doce meses.

El estado de las cosas

La inflación subyacente —que excluye alimentos y energía— subió solo un 0,2% mensual y se ubicó en 2,9% anual, una décima más que en abril. Este dato más moderado sugiere que las presiones inflacionarias no se han generalizado a toda la economía.

IndicadorAbril 2026Mayo 2026
IPC anual3,8%4,2%
IPC mensual+0,6%+0,5%
Subyacente anual2,8%2,9%
Subyacente mensual+0,4%+0,2%

Otros sectores también sintieron el impacto: las tarifas aéreas subieron 2,7% en el mes y casi 27% interanual, mientras que los servicios médicos aumentaron 0,5% mensual.

Entre líneas

El repunte de la inflación no tomó por sorpresa a los mercados, que ya anticipaban el 4,2%. Sin embargo, el dato refuerza la idea de que los precios altos no serán transitorios mientras persista el conflicto en Medio Oriente.

El gas natural bajó 0,5% mensual, y la gasolina ya muestra señales de enfriamiento en junio (promedio actual de 4,16 dólares). Eso podría dar un respiro en el próximo reporte de julio, pero no resuelve el problema de fondo: la interrupción del suministro en Ormuz.

Qué sigue

La Reserva Federal se reúne la semana que viene bajo la presidencia de Kevin Warsh por primera vez. Con una inflación al 4,2%, cualquier discusión sobre bajar la tasa de interés quedó descartada. De hecho, algunos analistas ya especulan con una posible suba si los precios no ceden.

En el plano político, el gobierno de Trump enfrenta un descontento creciente entre los votantes. El costo de la gasolina, los alimentos y el transporte —con recargos de empresas como UPS y FedEx— golpea directamente a los hogares de clase media y baja, justo cuando los republicanos buscan mantener el control del Congreso en noviembre.