Por qué importa

Las pautas de salud actuales enfatizan el ejercicio moderado o vigoroso, pero este estudio sugiere que los movimientos ligeros también tienen un efecto protector. Reemplazar una hora de estar sentado con actividad ligera —como caminar lento o hacer tareas domésticas— redujo el riesgo de muerte por cáncer en 12%.

El dato clave

El efecto protector varía según la intensidad del movimiento:

  • Actividad ligera (planchar, lavar platos, caminar): reduce el riesgo en 12% por cada hora que reemplaza al sedentarismo.
  • Actividad moderada (trapear, caminar rápido): reduce el riesgo en 8% al sustituir 30 minutos de estar sentado.
  • Actividad vigorosa (correr, jugar básquetbol): reduce el riesgo en 22% con solo cinco minutos de reemplazo.

Entre líneas

Los autores señalan que estudios experimentales previos ya mostraban que interrumpir el sedentarismo prolongado mejora las respuestas metabólicas del cuerpo. La novedad aquí es cuantificar el efecto específico sobre el cáncer y demostrar que incluso movimientos cotidianos —no solo el ejercicio estructurado— tienen beneficios medibles.

Lo que cambia

El estudio sugiere que las recomendaciones de salud pública deberían incluir pautas sobre cómo romper el tiempo prolongado de inactividad, no solo reducir el total de horas sentado. Los autores indican que futuros ensayos clínicos podrían ayudar a diseñar estrategias personalizadas para cada persona.