Por qué importa

El desastre expone la fragilidad de una región donde el cambio climático agrava fenómenos extremos y los sistemas de alerta y respuesta son limitados. La falta de inversión y el control talibán desde 2021 han dejado al país sin recursos para enfrentar estas emergencias.

El estado de las cosas

Los equipos de rescate buscan sobrevivientes entre el lodo y los escombros en Parun y otras zonas de Nuristán. Las autoridades reportan daños severos en viviendas, comercios y edificios municipales. El alcalde de la capital provincial y varios empleados del gobierno local figuran entre los desaparecidos.

Factores clave que agravan la vulnerabilidad:

  • Décadas de guerra y ausencia de mantenimiento de infraestructura.
  • Deforestación e tala ilegal que reducen la capacidad del suelo para absorber lluvia.
  • Economía debilitada y falta de equipamiento para rescates.
  • Efectos del cambio climático que intensifican las tormentas.

Lo que viene después

El Departamento de Meteorología talibán advierte que continuarán las lluvias intensas, tormentas eléctricas y vientos fuertes en al menos 10 de las 34 provincias hasta el miércoles. Las autoridades instan a la población a alejarse de ríos y zonas propensas a inundaciones. Se espera que la cifra de víctimas aumente a medida que los equipos accedan a las áreas más afectadas.