El panorama general
Apple llega tarde al mercado de los plegables. Samsung y otros fabricantes llevan más de cinco años vendiendo estos dispositivos. Para que el iPhone plegable tenga éxito, Apple necesita resolver el principal problema de la categoría: el grosor. Un teléfono con dos pantallas suele ser demasiado grueso para llevarlo cómodamente en el bolsillo.
El año pasado, Apple lanzó el iPhone Air, de solo 5,6 mm de grosor. Si aplica esa tecnología a un plegable, el dispositivo cerrado mediría unos 11,2 mm, más delgado que la mayoría de los modelos de Samsung, excepto el Galaxy Z Fold7.
Entre líneas
El código de iOS 27 revela detalles concretos sobre cómo funcionaría el plegable:
- Detección de estado plegado: términos como “foldState” indican que el software sabe si el teléfono está abierto o cerrado.
- Ángulo de apertura: referencias a “angleDegrees” y “mechanicalAngleDegrees” apuntan a una bisagra con ajuste libre, similar al Flex Mode de Android.
- Conteo de pantallas: una función devuelve el número de pantallas integradas, lo que confirma que el dispositivo tendría más de una.
Además, Apple pidió a los desarrolladores que diseñen apps para “un rango dinámico de tamaños y relaciones de aspecto”, un cambio que tiene más sentido si se espera una pantalla que se pliega y despliega.
Qué sigue
El lanzamiento del iPhone plegable está previsto para el próximo otoño, probablemente en septiembre. El dispositivo correría iOS 27, que acaba de entrar en fase beta para desarrolladores. Las pistas en el código y las instrucciones a los desarrolladores indican que Apple ya está afinando el software para que funcione sin problemas en el nuevo formato.
Queda por ver si Apple logra que el precio y la durabilidad convenzan a los consumidores, especialmente en un mercado donde los plegables aún son un nicho.