El trasfondo

Irán ha enfrentado múltiples obstáculos desde antes del torneo:

  • Visas denegadas: Al menos 15 miembros del cuerpo técnico y directivo no recibieron autorización para ingresar a Estados Unidos. Los jugadores sí tienen permiso.
  • Boletos revocados: La federación denunció que las autoridades estadounidenses cancelaron la asignación de entradas para aficionados iraníes, que por reglamento de FIFA les correspondía.
  • Cambio de sede forzado: El equipo debía concentrarse en Tucson, Arizona, pero se trasladó a Tijuana por la negativa de visados y la incertidumbre generada por el conflicto en Medio Oriente.

Entre líneas

Estados Unidos justifica las restricciones con argumentos de seguridad. Un funcionario estadounidense declaró que no permitirán que el equipo "use el sistema para infiltrar terroristas bajo pretextos falsos". Irán, por su parte, sostiene que estas medidas afectan la preparación técnica y rompen la igualdad de condiciones.

El seleccionador Amir Ghalenoei calificó a su equipo como "el más maltratado de todo el Mundial" tras el empate 2-2 contra Nueva Zelanda el lunes. La FIFA aún no ha respondido a la queja formal.

Qué sigue

Irán enfrenta a Bélgica el domingo en Los Ángeles a las 12:00 (hora local). A pesar del conflicto, la federación aseguró que el equipo continuará con su programa de preparación. La queja ante FIFA busca que el organismo garantice un trato equitativo para el resto del torneo, que incluye partidos en Seattle y Los Ángeles.