El panorama general
El estrecho de Ormuz es un punto crítico para el comercio energético mundial. Irán exige controlar la mayor parte del tráfico por razones de seguridad nacional, tras los ataques que sufrió en febrero.
- Omán propuso dividir las rutas en partes iguales y cobrar una tarifa voluntaria a los barcos, similar al modelo del estrecho de Malaca.
- Irán rechazó ese plan porque no aborda sus preocupaciones de seguridad y porque considera que Omán actuó bajo presión de Estados Unidos y Arabia Saudita.
Entre líneas
Irán ya no reconoce el Plan de Separación del Tráfico (TSS) de la Organización Marítima Internacional, porque esa ruta pasa mayormente por aguas omaníes. Teherán sostiene que necesita vigilar directamente los buques en tránsito después de haber sido atacado.
Además, Irán dejó claro que no permitirá que ningún otro país —aunque Omán lo invite— desmine el estrecho.
Qué sigue
La propuesta iraní es temporal y condiciona la reapertura a que Omán acepte el control iraní sobre un carril de entrada y parte del de salida. Si Omán se niega, Gharibabadi afirmó que el estrecho permanecerá cerrado.
Mientras tanto, los ataques en la región se reanudaron esta semana y los precios del petróleo volvieron a subir. El IRGC afirmó haber golpeado tres petroleros que usaron una ruta que consideró ilegal.