La decisión española, vigente desde las 00:00 de este sábado, responde a la negativa italiana a retirar la suspensión de España del acuerdo Schengen, y se justifica por la presión migratoria irregular en Italia. Los controles incluyen verificación de identidad y nacionalidad; los nacionales de terceros estados deberán presentar visado o permiso de residencia.

El refuerzo consular supone una nueva escalada en la disputa bilateral, iniciada cuando Italia suspendió la libre circulación con España la semana pasada. No hay indicios de negociación inmediata, y ambos gobiernos mantienen sus medidas sin fecha de retirada.