Por qué importa
Un yen débil encarece las importaciones japonesas de energía y alimentos, lo que presiona la inflación y golpea el bolsillo de los consumidores. Japón ya había intervenido en solitario en abril y mayo, pero sin éxito sostenido. La participación de Estados Unidos agrega un respaldo político y financiero que el mercado no esperaba.
Para la economía global, el riesgo es que una volatilidad cambiaria excesiva contagie a los bonos del Tesoro estadounidense y a otras divisas asiáticas. Analistas señalan que la operación podría haber costado a Japón unos 53.000 millones de dólares, un récord diario.
Entre líneas: el efecto en el bitcoin y el carry trade
- La fortaleza del yen despertó el fantasma del carry trade: en agosto de 2024, un alza de tasas en Japón provocó una venta masiva de criptomonedas cuando los inversores cubrieron sus pérdidas en yenes.
- Sin embargo, datos de CoinDesk muestran que la correlación entre el bitcoin y el par USD/JPY en el último año es de –0,90. Eso significa que bitcoin cayó cuando el yen se debilitaba, lo contrario de lo que ocurriría en un carry trade clásico.
- El verdadero motor de la presión sobre bitcoin parece ser la fortaleza general del dólar estadounidense, no el yen. La intervención conjunta podría, por tanto, no desencadenar una repetición del colapso de 2024.
Los números que importan
| Indicador | Valor |
|---|
| USD/JPY antes de la intervención | ~163-164 |
| USD/JPY tras el anuncio | ~155-157 |
| Gasto estimado de Japón el viernes | ~53.000 millones de dólares |
| Última intervención conjunta previa | 1998 (debilitar el yen) o 2011 (fortalecerlo) |
Qué sigue
Tanto Katayama como Bessent advirtieron que no dudarán en realizar nuevas intervenciones coordinadas si el yen vuelve a debilitarse de forma desordenada. Trump calificó la operación como una "señal de amistad" y aseguró que EE.UU. obtuvo un "beneficio financiero".
El mercado espera ahora posibles movimientos adicionales, incluyendo una mayor coordinación con Corea del Sur. El yen cerró el lunes en torno a 156,7 por dólar, muy por encima de su mínimo de julio, pero aún lejos de niveles considerados saludables para la economía japonesa.