Por qué importa
Lamour, quien trabajó con Infantino en la UEFA y la FIFA, rompió el silencio interno al denunciar que el proyecto es personal del presidente, no institucional. Su declaración expone una fractura en la cúpula directiva justo cuando la FIFA enfrenta una rebelión de confederaciones clave.
Lo que dice Lamour
- El proyecto "no es de la FIFA, ni de su administración, es el proyecto de una sola persona".
- La administración fue "engañada" durante meses con una "omisión de información".
- Calificó la gestión como "unilateral", con falta de confianza, transparencia y buena gobernanza.
- Acepta que sus críticas le costarán el puesto, pero defiende a sus colegas del "desprecio e intimidación".
Las voces discordantes
Carlos Cordeiro, asesor senior de Infantino y exempleado de Goldman Sachs, renunció horas antes que Lamour hablara. Declaró que no podía "quedarse de brazos cruzados mientras la FIFA considera vender una participación en el Mundial".
UEFA confirmó que boicoteará las competiciones de la FIFA, incluido el próximo Mundial, si el plan sigue adelante. Concacaf y la Confederación Asiática de Fútbol también rechazaron formalmente la propuesta.
El estado de las cosas
Tres de las seis confederaciones continentales se oponen abiertamente. Infantino aún no ha respondido públicamente a las acusaciones de Lamour. El plan FFE busca abrir a inversores privados la propiedad comercial de los torneos de la FIFA.
Qué sigue
Lamour no renunció, pero dejó claro que Infantino puede despedirlo. La presión sobre el presidente crece mientras los líderes políticos del fútbol —vicepresidentes, consejo, federaciones— deben decidir si apoyan o entierran el proyecto. Las confederaciones discrepantes podrían escalar su rechazo a una votación formal.