La polémica surgió por un plan para vender derechos comerciales de los Mundiales a inversores privados, que fue abandonado tras el rechazo de varias confederaciones. Infantino se disculpó esta semana ante los miembros de la FIFA y recibió el apoyo del Consejo en una reunión en Rabat, pero UEFA y Concacaf mantienen su postura crítica.
El respaldo de México y Argentina, junto al de la CAF, refuerza la posición de Infantino de cara a la reelección en marzo de 2027, aunque Noruega y la UEFA cuestionan su continuidad. El Congreso de la FIFA decidirá entonces si mantiene al presidente, pero la confianza de parte de las federaciones sigue dividida.