El diario alemán Bild reveló que Michael Olise, figura de Francia en el Mundial 2026, es padre de una niña de 20 meses a la que nunca conoció en persona. Una prueba de ADN confirmó su paternidad, y la madre, Fátima Zaunbrecher, exige 60 mil euros mensuales de pensión y que el futbolista establezca contacto con la menor.
La noticia estalla justo cuando Olise, delantero del Bayern Múnich y máximo asistidor del torneo, se perfilaba como uno de los jugadores más prometedores del momento, incluso con posibles ofertas del Real Madrid. El escándalo pone en tensión su imagen pública y abre un debate sobre la responsabilidad personal de las figuras deportivas fuera de la cancha.
Por qué importa
Olise no solo brilló en el Mundial: su rendimiento lo convirtió en un activo estratégico para el Bayern y en un nombre recurrente en los rumores de fichajes. La revelación de Bild cambia el foco hacia su vida privada, en un momento donde su carrera está en ascenso. La madre, una trabajadora de óptica de 34 años, asegura que el jugador delegó toda comunicación en sus abogados y que nunca quiso conocer a la niña.
Lo que dicen
Zaunbrecher declaró a Bild:
- “Me destroza ver la crueldad con la que alguien puede tratar a su propia hija”.
- Contó que un abogado de Olise le sugirió comprar ropa de segunda mano para la niña.
- Los representantes del futbolista le habrían dicho que un encuentro con la menor “no sería productivo”.
Olise, por su parte, no ha hecho declaraciones públicas. La madre señala que él reconoció legalmente a la hija, pero no ha aportado dinero ni ha mostrado interés en verla.
Los números que importan
- 60 mil euros mensuales: la pensión que exige Zaunbrecher, presentada ante tribunales franceses sin éxito hasta ahora.
- 20 meses: la edad de la niña, Aaliyah Noor, nacida en 2023.
- 2 años: la duración de la relación entre la madre y Olise, que comenzó en 2022 por Instagram.
Qué sigue
El caso está en manos de abogados. La madre busca un acuerdo amistoso, pero también amenaza con llevar el conflicto a los tribunales si no se cumplen sus condiciones: que Olise conozca a su hija y pague la manutención. Mientras tanto, el futbolista deberá gestionar el impacto mediático en plena temporada europea.
La imagen completa
Más allá de la pensión millonaria, el caso expone la desconexión entre el éxito deportivo y la vida personal. Olise construyó una imagen de estrella en la cancha, pero fuera de ella enfrenta acusaciones de abandono que, de confirmarse, podrían afectar su relación con los patrocinadores, la afición y su propio club. La historia no se resuelve solo con dinero: el vínculo padre-hija sigue siendo el punto más sensible y el menos claro.