Por qué importa

Ötzi ofrece una ventana única al microbioma humano anterior a la industrialización. Sus bacterias intestinales se asemejan a las de pueblos tradicionales actuales, no a las de sociedades industrializadas. Esto permite estudiar cómo la alimentación moderna, la urbanización y los antibióticos cambiaron nuestra relación con los microorganismos.

El dato clave

Los investigadores analizaron frotis cutáneos, tejidos internos y agua de deshielo de la momia, y los compararon con muestras del lugar del hallazgo conservadas en 1991. Los resultados incluyen:

  • Bacterias originales: material genético de Clostridium hallado en tejidos internos. Estas bacterias ya estaban presentes en Ötzi cuando vivía y son raras en humanos modernos.
  • Levaduras adaptadas al frío: cuatro especies (Phenoliferia, Glaciozyma, Goffeauzyma y Mrakia) identificadas en muestras de 2019. Una de ellas, Glaciozyma, podría estar activa y replicándose bajo las condiciones actuales de conservación.
  • Contaminantes ambientales: la bacteria Pseudomonas apareció en todas las muestras, tanto antiguas como modernas, lo que sugiere que llegó después de la muerte.

Qué sigue

El hallazgo más urgente es que estas levaduras activas podrían dañar la momia. El método actual de conservación (a -6 °C) frena la mayoría de los microbios, pero no a todos. Los científicos ahora deben evaluar si es necesario ajustar el protocolo para evitar la degradación de los restos.