El estado de las cosas

  • Más de 37.500 migrantes ya habían cruzado de vuelta a Marruecos hacia las 15:30 del viernes, según datos oficiales del Ministerio del Interior.
  • El espigón de El Tarajal se convirtió en un paso bidireccional: grupos que llegan a nado se cruzan con quienes se van caminando o nadando de regreso.
  • La afluencia de nuevas entradas disminuyó durante la madrugada y la mañana, aunque el goteo no cesa por completo.
  • El Gobierno español informó que todos los retornos son voluntarios; no se utiliza la fuerza.

Por qué importa

El retorno masivo alivia la presión sobre Ceuta, que no tiene plazas de acogida ni recursos para atender a decenas de miles de personas. También revela que la ola migratoria fue impulsada por desinformación —bulos sobre regularización exprés y facilidades para viajar a la península— y no por una crisis estructural en Marruecos que justifique un éxodo sostenido. La rapidez del regreso sugiere que el factor de atracción se desvaneció en cuestión de horas al chocar con la realidad.

Entre líneas

Los testimonios de los migrantes que vuelven apuntan a una operación de engaño orquestada, aunque no está claro quién la inició. Cadenas de mensajes en redes sociales prometían permisos de residencia y billetes para la península. La mayoría de quienes cruzaron son jóvenes marroquíes sin empleo ni estudios, una generación que busca esperanza donde sea. Al no encontrarla, la resignación reemplazó al éxtasis inicial.

Lo que cambia

  • La crisis deja al menos 57 muertos confirmados por ahogamiento durante los intentos de cruce.
  • El presidente Pedro Sánchez viajó a Ceuta y acusó a las redes de trata de personas de difundir la desinformación.
  • El Gobierno español había anunciado boyas marinas para facilitar devoluciones, pero el retorno voluntario vuelve innecesaria esa medida por ahora.
  • La UE ofreció refuerzos de Frontex, mientras Francia y Italia reaccionaron con medidas de control fronterizo interno.

La imagen completa: lo que parecía una invasión incontrolable se está deshaciendo por sí sola al chocar con la falta de recursos y la realidad de que Ceuta no es la puerta abierta que les prometieron.