El panorama general
Milei y Lula mantienen una relación casi inexistente. Nunca hablaron por teléfono ni se reunieron en persona, y apenas intercambiaron saludos protocolares en contadas ocasiones. El mandatario argentino ya evitó la cumbre del Mercosur en julio de 2024 para asistir a un evento organizado por la familia Bolsonaro en Brasil.
Flávio Bolsonaro —hijo del expresidente Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión— llegó a figurar técnicamente empatado con Lula en algunas encuestas para una eventual segunda vuelta. Sin embargo, perdió terreno en las últimas semanas tras divulgarse conversaciones con un banquero acusado de fraude masivo.
Entre líneas
El respaldo de Milei a Bolsonaro no es solo político, sino ideológico. Ambos comparten una agenda conservadora y alineada con movimientos ultraderechistas internacionales. La reunión se dio en el marco de un encuentro de la Israel Allies Foundation, organización cristiana estadounidense que apoya a Israel y reúne a legisladores latinoamericanos.
Milei vinculó su apoyo con un supuesto repliegue de la izquierda en la región. Mencionó derrotas electorales recientes en Chile, Colombia y Perú, y auguró lo mismo para Brasil en octubre.
Lo que dicen
- Milei en redes sociales: "Se viene la marea azul para Brasil de la mano de Flávio Bolsonaro".
- Flávio Bolsonaro en respuesta: "Si en Argentina hubo motosierra, en Brasil habrá tijeretazo en los impuestos, en la burocracia y en la corrupción".
- En el evento con Milei: Bolsonaro elogió al presidente argentino diciendo que "ha estado haciendo una revolución del bien en Argentina" y que "en poco tiempo, el país se ha transformado".
Lo que cambia
Milei no asistirá a la cumbre del Mercosur en Asunción, donde estaba previsto el traspaso de la presidencia pro tempore de Paraguay a Uruguay. En su lugar, enviará al canciller Pablo Quirno al encuentro de ministros del lunes. Lula, el presidente uruguayo Yamandú Orsi y otros mandatarios sí participarán el martes.
Con esta decisión, Milei evita un cara a cara incómodo con Lula y refuerza su alianza con la familia Bolsonaro, en un gesto que consolida su estrategia de confrontación abierta con el gobierno brasileño actual.